Destellos de luz y cuerpos flotantes en la visión
Qué son los destellos y los cuerpos flotantes
Los cuerpos flotantes (floaters) son pequeñas manchas oscuras, líneas onduladas o formas similares a telarañas que se desplazan por el campo visual. Se notan con mayor facilidad cuando se observa una superficie clara y uniforme, como una pared blanca o el cielo azul. Al mover los ojos, los flotadores se mueven también, y parecen alejarse cuando se intenta mirarlos directamente.
Estas formas se producen por pequeños grumos o hebras dentro del vítreo (humor vítreo), es decir, el gel transparente que ocupa la mayor parte del interior del ojo. Estos grumos proyectan sombras sobre la retina, el tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo. Esas sombras son lo que se percibe como cuerpos flotantes.
Los destellos de luz, también llamados fotopsias, se perciben como breves ráfagas o arcos luminosos en la visión. Algunas personas los describen como relámpagos o destellos similares al flash de una cámara. Se notan con mayor frecuencia en ambientes con poca luz o en la oscuridad.
Los destellos ocurren cuando el gel vítreo roza o ejerce tracción sobre la retina. La retina responde a esta tracción mecánica enviando una señal luminosa al cerebro. Los destellos pueden presentarse en uno o ambos ojos y pueden aparecer y desaparecer durante varias semanas.
El humor vítreo es una sustancia gelatinosa y transparente que ocupa la mayor parte del interior del ojo. Según el Instituto Nacional del Ojo (NEI), esta estructura contribuye a mantener la forma redondeada del globo ocular. Con el paso del tiempo, el vítreo se vuelve más líquido de forma natural y comienza a encogerse. Al reducirse de tamaño, deja de ocupar por completo el espacio interior del ojo.
Con el tiempo, el vítreo se separa de la retina. Este proceso se conoce como desprendimiento del vítreo posterior (posterior vitreous detachment, PVD). Cuando ocurre esta separación, las hebras del gel proyectan nuevas sombras sobre la retina, lo que se percibe como un aumento repentino de cuerpos flotantes.
Factores de riesgo y personas más afectadas
El desprendimiento del vítreo posterior es uno de los cambios oculares más frecuentes relacionados con la edad. Según datos publicados en estudios revisados (PMC, Defined Eye Study, 2012), la prevalencia de PVD es de aproximadamente un 24 por ciento en adultos entre 50 y 59 años, y aumenta a cerca del 87 por ciento en personas mayores de 80 años. Aproximadamente una cuarta parte de las personas presenta cierto grado de contracción del vítreo con flotadores hacia los 60 años. Según el NEI, alrededor de dos tercios de las personas entre 66 y 86 años desarrollan PVD.
Las personas con miopía tienen mayor probabilidad de desarrollar desprendimiento del vítreo posterior a una edad más temprana. La forma alargada del ojo miope puede hacer que el vítreo se separe antes de lo habitual. Los pacientes que se han sometido a cirugía de catarata también presentan un riesgo más elevado.
Un golpe directo en el ojo o en la cara puede provocar que el vítreo se separe de la retina de forma repentina. La inflamación ocular, conocida como uveítis, puede debilitar la unión entre el vítreo y la retina. En estos casos, el desprendimiento del vítreo posterior puede ocurrir antes de lo esperado.
Algunas condiciones retinianas, como los desgarros de retina, pueden tener un componente hereditario. Un historial familiar de desgarros o desprendimiento de retina puede aumentar la probabilidad de complicaciones más serias. Si algún familiar cercano ha experimentado un desprendimiento de retina, es importante informar a su especialista en retina.
Síntomas y señales de alerta
El síntoma más característico del PVD es un aumento repentino de cuerpos flotantes. Es posible notar un flotador grande o muchos pequeños que aparecen de forma simultánea. Los destellos de luz suelen acompañar a los nuevos flotadores. Estos síntomas pueden resultar alarmantes, pero en la mayoría de los casos no representan un peligro.
Según la Academia Americana de Oftalmología (AAO), aproximadamente el 85 por ciento de los pacientes que experimentan PVD no desarrollan complicaciones. En muchos casos, el cerebro aprende a ignorar los flotadores con el tiempo. Los destellos suelen disminuir gradualmente en un período de aproximadamente tres meses.
Ciertos síntomas pueden indicar que la retina se ha desgarrado o que ha comenzado a desprenderse. Estos síntomas requieren evaluación urgente. Consulte a un especialista en retina o acuda a urgencias de inmediato si presenta cualquiera de los siguientes:
- Un aumento repentino y considerable en la cantidad de cuerpos flotantes
- Destellos de luz nuevos, frecuentes o que van en aumento
- Una sombra oscura o cortina que se extiende por cualquier parte del campo visual
- Pérdida repentina de visión en un ojo
- Destellos de luz después de recibir un golpe en el ojo o la cara
Algunas personas notan unos pocos flotadores pequeños que han estado presentes durante meses o años. Estos cuerpos flotantes de larga evolución generalmente son inofensivos y resultan de cambios previos en el vítreo. Por lo general, no requieren tratamiento. Sin embargo, cualquier cambio en la cantidad, el tamaño o el patrón de los flotadores debe motivar una consulta oftalmológica.
Diagnóstico y estudios
El paso más importante en la evaluación de destellos y cuerpos flotantes es el examen con dilatación de la pupila. El especialista en retina aplica gotas en los ojos para dilatar las pupilas, lo que permite una visualización clara del vítreo, la retina y la zona donde el vítreo se adhiere. Este examen puede revelar si ha ocurrido un desprendimiento del vítreo posterior y si existen desgarros de retina.
La tomografía de coherencia óptica (OCT) es un estudio de imagen indoloro que genera un corte transversal detallado de la retina. Esta prueba permite determinar si el vítreo todavía está adherido a la retina. También puede detectar inflamación, líquido o una membrana epirretiniana, es decir, una capa delgada de tejido cicatricial sobre la superficie de la retina. Según la ASRS, aproximadamente el 2 por ciento de los pacientes mayores de 50 años y el 20 por ciento de los mayores de 75 presentan evidencia de membranas epirretinianas. La mayoría de estos casos no requieren tratamiento.
En algunos casos, el especialista en retina puede utilizar una ecografía oftalmológica. Este estudio resulta especialmente útil cuando existe sangrado o turbidez dentro del ojo que dificulta la visualización de la retina. La ecografía emplea ondas sonoras para crear una imagen de las estructuras en la parte posterior del ojo. Permite detectar desgarros de retina, desprendimiento de retina y hemorragia vítrea, es decir, sangrado dentro del ojo.
Opciones de tratamiento
La mayoría de los casos de desprendimiento del vítreo posterior no requieren tratamiento. Esta condición forma parte del proceso natural de envejecimiento, y los síntomas generalmente se vuelven menos perceptibles en un período de semanas a meses. El especialista en retina puede recomendar una consulta de seguimiento dentro de cuatro a seis semanas para confirmar que no se ha desarrollado un desgarro ni un desprendimiento de retina.
Durante el período de observación, es fundamental vigilar los síntomas de cerca. Si nota un aumento repentino de flotadores, destellos nuevos o cualquier sombra en su visión, busque atención de inmediato.
Si se detecta un desgarro de retina a tiempo, el especialista en retina puede sellarlo mediante fotocoagulación con láser. Este procedimiento utiliza un haz de luz enfocado que crea pequeñas quemaduras alrededor del desgarro. Estas quemaduras forman tejido cicatricial que ayuda a mantener la retina en su lugar. El tratamiento puede prevenir que el desgarro progrese a un desprendimiento de retina. Generalmente, el procedimiento se realiza en el consultorio.
La crioterapia (criorretinopexia) es otro método utilizado para sellar desgarros de retina. El especialista en retina aplica una sonda fría sobre la superficie externa del ojo, en la zona correspondiente al desgarro. La congelación genera tejido cicatricial que une la retina al tejido subyacente. La crioterapia puede utilizarse cuando la ubicación o el tamaño del desgarro hace que el tratamiento con láser sea menos práctico.
Si un desgarro de retina ha progresado a un desprendimiento de retina, se requiere intervención quirúrgica. Se pueden utilizar distintos abordajes según el tipo y la gravedad del desprendimiento:
- Vitrectomía, una cirugía para extraer el gel vítreo del interior del ojo, lo que permite al especialista en retina reparar la retina directamente
- Cerclaje escleral, una banda de silicona que se coloca alrededor del exterior del ojo para presionar la pared contra la retina desprendida
- Retinopexia neumática, en la cual se inyecta una burbuja de gas dentro del ojo para empujar la retina de vuelta a su posición
En casos poco frecuentes, los flotadores derivados del PVD persisten y afectan de manera significativa actividades cotidianas como la lectura o la conducción. El especialista en retina puede considerar la vitrectomía como una opción. Esta cirugía extrae el gel vítreo junto con los flotadores. La vitrectomía puede ser eficaz para reducir los flotadores, pero conlleva riesgos como formación de cataratas, desgarros de retina e infección. Generalmente se considera solo cuando los flotadores causan una afectación sustancial.
La vitreólisis es un procedimiento con láser YAG que fragmenta los flotadores grandes en partículas más pequeñas y menos perceptibles. Actualmente se están realizando ensayos clínicos aleatorizados para determinar la seguridad y eficacia a largo plazo de este procedimiento. Este tratamiento aún no cuenta con amplia aceptación entre los especialistas en retina. Los pacientes que consideren la vitreólisis con láser deben consultar con su especialista en retina sobre la evidencia disponible, los posibles riesgos y las expectativas realistas.
Qué esperar después del diagnóstico
En la mayoría de las personas con PVD sin complicaciones, los destellos de luz suelen disminuir y desaparecer en un período de uno a tres meses. Los flotadores pueden reducirse de tamaño o volverse menos perceptibles a medida que el cerebro se adapta a ellos. Algunos flotadores pueden desplazarse por debajo de la línea de visión con el tiempo.
La desaparición completa de todos los flotadores no es lo habitual. Muchas personas aprenden a convivir con un pequeño número de flotadores sin dificultad significativa.
El especialista en retina generalmente programa al menos una consulta de seguimiento tras diagnosticar un desprendimiento del vítreo posterior. Esta visita confirma que no se ha desarrollado un desgarro de retina después de la separación del vítreo. Según datos de la AAO, en pacientes con aparición repentina de flotadores o destellos, la prevalencia de desgarro de retina es de aproximadamente el 14 por ciento. Por esta razón, el seguimiento es fundamental incluso cuando el examen inicial parece normal.
Si se realiza fotocoagulación con láser o crioterapia para tratar un desgarro de retina, la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades habituales en uno o dos días. El especialista en retina proporcionará instrucciones específicas sobre restricciones de actividad y consultas de seguimiento. Después de una vitrectomía o cirugía por desprendimiento de retina, la recuperación puede tomar varias semanas. Algunos procedimientos requieren posicionamiento especial de la cabeza para facilitar la cicatrización de la retina.
Convivir con destellos y cuerpos flotantes
La mayoría de los flotadores se vuelven menos molestos con el tiempo. El cerebro tiene una capacidad notable para filtrar información visual estable que no cambia. Leer en ambientes bien iluminados, usar gafas de sol al aire libre y ajustar el brillo de las pantallas puede ayudar a reducir la percepción de los flotadores.
Para las personas cuyos flotadores interfieren con actividades laborales que requieren visión precisa, una conversación con un especialista en retina sobre las opciones de manejo puede resultar de utilidad.
Incluso después de que se haya confirmado que un desprendimiento del vítreo posterior es benigno, es importante mantenerse atento a cualquier cambio en la visión. El vítreo puede continuar desplazándose y generar un nuevo desgarro de retina semanas o meses después del evento inicial. Considere los siguientes hábitos de monitoreo:
- Evalúe cada ojo por separado cubriendo un ojo a la vez
- Observe una superficie lisa, como una pared blanca, para detectar nuevos flotadores
- Preste atención a cualquier destello de luz nuevo, especialmente en condiciones de poca luz
- Vigile la aparición de cualquier sombra o efecto de cortina en su visión periférica
Utilizar protección ocular durante deportes y actividades con riesgo de lesión en el ojo puede reducir la probabilidad de un desprendimiento del vítreo o un desgarro de retina relacionado con traumatismo. Los exámenes oftalmológicos completos periódicos ayudan a detectar cambios de forma temprana. Las personas con miopía alta o antecedentes familiares de desprendimiento de retina deben consultar con su especialista en retina sobre un programa de seguimiento adecuado.
Cuándo consultar a un especialista en retina
Cualquier persona que experimente flotadores o destellos de luz por primera vez debe realizarse un examen con dilatación de la pupila. Esto aplica incluso si los síntomas parecen leves. Un optometrista u oftalmólogo general puede realizar la evaluación inicial y derivar al paciente a un especialista en retina si es necesario. En New England Retina Associates (NERA), la detección temprana de desgarros de retina es una prioridad, ya que el tratamiento en esta etapa es considerablemente más sencillo que una cirugía por desprendimiento.
Si experimenta una aparición repentina de múltiples flotadores nuevos, destellos de luz frecuentes o intensos, una sombra o cortina en cualquier parte de su campo visual, o pérdida repentina de la visión, es fundamental buscar atención médica de inmediato. Un especialista en retina o el servicio de urgencias puede realizar la evaluación necesaria. Un desprendimiento de retina que no recibe tratamiento oportuno puede provocar pérdida de visión grave y prolongada. El tiempo es un factor determinante en estas situaciones.
Preguntas frecuentes
Los flotadores causados por el desprendimiento del vítreo posterior suelen volverse menos perceptibles con el tiempo, ya que el cerebro se adapta a ellos. Las hebras del vítreo también pueden desplazarse fuera de la línea central de visión. Es posible que no desaparezcan por completo, pero la mayoría de las personas notan que les molestan menos después de varias semanas o meses. Si los flotadores siguen siendo grandes y afectan sus actividades, su especialista en retina puede evaluar si algún tratamiento resulta adecuado.
No, son condiciones diferentes. El desprendimiento del vítreo posterior ocurre cuando el gel vítreo se separa de la retina. Se trata de un cambio frecuente y generalmente benigno relacionado con la edad. El desprendimiento de retina ocurre cuando la retina misma se separa de la pared posterior del ojo, y constituye una emergencia médica que puede causar pérdida de visión grave sin tratamiento oportuno. El PVD puede ocasionar un desgarro de retina, el cual podría progresar a un desprendimiento si no se trata a tiempo.
Los flotadores de larga evolución que no han cambiado en cantidad, tamaño o patrón generalmente no son motivo de preocupación. Suelen ser resultado de cambios previos en el vítreo. Sin embargo, cualquier cambio repentino en sus flotadores habituales debe evaluarse con prontitud. Un aumento notable en la cantidad o la aparición de nuevos tipos de flotadores justifica una consulta con un especialista en retina.
El tiempo varía según cada caso. Algunos desgarros de retina permanecen estables durante un período prolongado, mientras que otros pueden progresar a un desprendimiento en cuestión de horas o días. No existe una forma confiable de predecir cuáles desgarros empeorarán. Por esta razón, cualquier destello o flotador nuevo debe examinarse lo antes posible. Cuando un desgarro se detecta y se trata de forma temprana con láser o crioterapia, el riesgo de progresión se reduce de manera considerable.
Son diferentes. Los destellos por PVD suelen ser breves ráfagas o arcos de luz que se perciben en un solo ojo, y se producen porque el vítreo ejerce tracción física sobre la retina. El aura de la migraña generalmente consiste en patrones brillantes, en zigzag o coloridos que duran entre 15 y 30 minutos y suelen afectar ambos ojos. Las auras migrañosas se originan por cambios en la actividad cerebral, no por tracción retiniana. Si no tiene certeza sobre el tipo de destellos que experimenta, un especialista en retina puede ayudar a determinar la causa.
En la gran mayoría de los casos, los cuerpos flotantes no requieren cirugía. La vitrectomía se considera generalmente solo cuando los flotadores son grandes, persistentes y afectan de forma significativa actividades cotidianas como leer o conducir. Como cualquier procedimiento quirúrgico, la vitrectomía tiene riesgos que incluyen formación de cataratas y desgarros de retina. Su especialista en retina evaluará si los beneficios superan los riesgos según su situación particular.